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Un Asteroide Cercano a la Tierra Resulta Ser un Cometa Oculto: El Sorprendente Descubrimiento de la NASA

Un Asteroide Cercano a la Tierra Resulta Ser un Cometa Oculto: El Sorprendente Descubrimiento de la NASA

Un objeto catalogado durante casi tres décadas como un asteroide cercano a la Tierra ha resultado ser en realidad un cometa. Un nuevo estudio liderado por la NASA revela que el misterioso 1998 SH2 ocultaba una débil cola que pasó desapercibida durante años.
Un objeto catalogado durante casi tres décadas como un asteroide cercano a la Tierra ha resultado ser en realidad un cometa. Un nuevo estudio liderado por la NASA revela que el misterioso 1998 SH2 ocultaba una débil cola que pasó desapercibida durante años. Credit: NASA/JPL-Caltech

Durante casi 30 años fue considerado un asteroide más dentro de la población de objetos cercanos a la Tierra. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por la NASA ha revelado que el objeto 1998 SH2 es, en realidad, un cometa activo, aunque tan tenue que consiguió pasar desapercibido durante décadas. El hallazgo demuestra que aún quedan muchos secretos por descubrir incluso entre los objetos más estudiados del Sistema Solar.

La investigación comenzó cuando varios astrónomos detectaron pequeñas anomalías en la órbita del objeto. Su trayectoria no podía explicarse únicamente por la gravedad del Sol y los planetas, lo que hizo pensar que existía una fuerza adicional actuando sobre él.

La pista estaba en su órbita

Cuando un cometa se acerca al Sol, el calor provoca la sublimación de los hielos de su superficie. Ese proceso libera gas y polvo al espacio, formando la característica coma y la cola cometaria. Al mismo tiempo, ese material expulsado actúa como un pequeño propulsor natural que modifica ligeramente la trayectoria del objeto.

Eso era precisamente lo que ocurría con 1998 SH2. Aunque durante años no se había detectado ninguna actividad visible, los cálculos orbitales indicaban que algo estaba empujándolo. Los investigadores plantearon entonces la hipótesis de que podía tratarse de un cometa extremadamente débil, cuya actividad había escapado a los telescopios utilizados hasta ahora.

La confirmación llegó con nuevos telescopios

Para comprobar la hipótesis, el equipo organizó nuevas observaciones utilizando telescopios más sensibles.

Las imágenes obtenidas revelaron finalmente una débil cola de polvo, suficiente para confirmar que el supuesto asteroide era realmente un cometa. Aunque su actividad es muy reducida en comparación con la de otros cometas conocidos, el descubrimiento demuestra que sigue expulsando material al espacio.

Según explicó el astrónomo Olivier Hainaut, coautor del estudio, las nuevas observaciones proporcionaron exactamente la evidencia necesaria para demostrar la verdadera naturaleza del objeto.

¿Cuántos «asteroides» podrían esconder el mismo secreto?

El descubrimiento abre una interesante posibilidad: que existan otros objetos catalogados como asteroides cercanos a la Tierra que en realidad sean cometas poco activos.

Estos cuerpos pueden haber agotado gran parte de sus hielos tras innumerables pasos cerca del Sol, conservando únicamente una actividad muy débil, difícil de detectar con los instrumentos convencionales. A simple vista parecen asteroides, pero continúan comportándose como cometas desde el punto de vista físico en astronomía.

Los científicos creen que revisar estos objetos con telescopios modernos podría revelar nuevos casos similares en los próximos años.

Una pieza más para comprender la evolución del Sistema Solar

Distinguir correctamente entre asteroides y cometas es mucho más que una cuestión de clasificación. Ambos tipos de objetos contienen información muy valiosa sobre la formación del Sistema Solar hace unos 4.600 millones de años.

Mientras que los asteroides suelen estar compuestos principalmente por roca y metal, los cometas conservan abundantes hielos y materiales primitivos que apenas han cambiado desde el nacimiento de los planetas.

Encontrar un objeto como 1998 SH2, que parecía un asteroide pero sigue mostrando actividad cometaria, ayuda a comprender mejor la evolución de estos pequeños cuerpos y la transición entre ambas categorías.

Un hallazgo importante para la defensa planetaria

El estudio también tiene implicaciones para la defensa planetaria. Conocer la verdadera naturaleza de los objetos cercanos a la Tierra permite calcular con mayor precisión sus trayectorias futuras.

En los cometas, incluso una débil expulsión de gas puede alterar lentamente su órbita con el paso del tiempo. Incorporar ese efecto en los modelos mejora las predicciones sobre su movimiento y facilita el seguimiento de los miles de objetos que cruzan las proximidades de la órbita terrestre.

El descubrimiento de 1998 SH2 recuerda que el Sistema Solar sigue siendo un lugar lleno de sorpresas. Incluso un objeto observado durante décadas puede esconder una identidad completamente distinta, demostrando que la ciencia continúa refinando nuestro conocimiento del vecindario cósmico con cada nueva observación.

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