Espectacular Fin de Semana Astronómico: la Luna se Cita con las Pléyades y Marte al Amanecer
La Luna, las Pléyades, Marte y Elnath regalarán dos amaneceres inolvidables
Los madrugadores tendrán una magnífica recompensa durante las mañanas del 11 y 12 de julio, cuando la Luna menguante protagonice dos bellos encuentros celestes con algunos de los objetos más conocidos del cielo. En apenas 24 horas, nuestro satélite pasará junto al famoso cúmulo de las Pléyades (M45), muy cerca del planeta Marte, y al día siguiente se desplazará hasta situarse junto a Elnath, una de las estrellas más brillantes de la constelación de Tauro.
Se trata de uno de los espectáculos astronómicos más fotogénicos del mes y podrá disfrutarse sin necesidad de telescopio desde prácticamente cualquier lugar con un horizonte este despejado y cielos limpios.
11 de julio: la Luna visita las Pléyades y Marte
Durante la madrugada del 11 de julio, poco antes del amanecer, una delicada Luna menguante aparecerá muy baja sobre el horizonte este-noreste acompañada por el brillante cúmulo estelar de las Pléyades, conocido popularmente como Las Siete Hermanas.
Aunque a simple vista la mayoría de las personas distinguen entre seis y siete estrellas, este cúmulo abierto alberga más de un millar de estrellas jóvenes situadas a unos 444 años luz de la Tierra. Su característico brillo azulado lo convierte en uno de los objetos más reconocibles del cielo invernal y primaveral.
Muy cerca también brillará Marte, que continúa ganando altura en el cielo matutino tras su reciente aproximación a Urano a comienzos de julio. El planeta rojo, la Luna y las Pléyades formarán una atractiva composición que hará las delicias tanto de observadores como de fotógrafos.
La Luna presentará únicamente una fina franja iluminada, lo que permitirá apreciar con facilidad el llamado brillo ceniciento, el tenue resplandor que ilumina la parte oscura del disco lunar gracias a la luz reflejada por la Tierra.
Un excelente objetivo para prismáticos
Aunque el fenómeno será perfectamente visible a simple vista, unos prismáticos de 7×50 o 10×50 ofrecerán una experiencia aún más espectacular.
Con ellos podrán distinguirse muchas más estrellas de las Pléyades y contemplar simultáneamente el delicado perfil de la Luna creciente junto al cúmulo. Esta combinación es una de las imágenes clásicas de la observación astronómica y suele convertirse en una excelente oportunidad para la fotografía de paisaje nocturno.
Al producirse poco antes del amanecer, conviene comenzar la observación aproximadamente 60 a 45 minutos antes de la salida del Sol, cuando el cielo aún conserva suficiente oscuridad y los objetos se encuentran algo más altos sobre el horizonte.
12 de julio: la Luna se acerca a Elnath
La mañana siguiente, el 12 de julio, la Luna habrá continuado su recorrido orbital hacia el este y aparecerá junto a Elnath, la segunda estrella más brillante de Tauro, según la NASA.
Elnath, cuyo nombre significa «la que embiste», marca uno de los cuernos del Toro y posee un característico color blanco azulado. Con una magnitud cercana a 1,6, destaca fácilmente incluso desde zonas con cierta contaminación lumínica.
En esta ocasión la Luna estará situada aproximadamente 1,4 grados al sur de la estrella, ofreciendo un nuevo y elegante acercamiento aparente. Marte permanecerá también visible algo más arriba, completando otra atractiva escena para los observadores del cielo.
Un fin de semana perfecto para mirar al cielo
Estos encuentros forman parte del movimiento natural de la Luna alrededor de la Tierra. Cada mes, nuestro satélite atraviesa la franja del cielo conocida como la eclíptica, pasando sucesivamente cerca de planetas y estrellas brillantes. Aunque estos acercamientos reciben el nombre de conjunciones, los objetos permanecen separados por enormes distancias en el espacio y solo parecen próximos desde nuestra perspectiva terrestre.
La combinación de una Luna muy fina, el brillante cúmulo de las Pléyades, el planeta Marte y la estrella Elnath convierte este fin de semana en una excelente oportunidad para disfrutar del cielo de verano antes del amanecer.
Si las condiciones meteorológicas acompañan, bastará con buscar un lugar alejado de las luces de la ciudad y con un horizonte este completamente despejado. En pocos minutos será posible contemplar una escena que reúne algunos de los objetos más emblemáticos del firmamento y que demuestra, una vez más, que no hace falta disponer de un telescopio para disfrutar de la belleza del universo.



