Mercurio y Júpiter se Encuentran al Atardecer: Cómo y Cuándo Ver la Espectacular Conjunción de Finales de Junio de 2026
Los aficionados a la astronomía tienen una cita especial este jueves 25 de junio. Los planetas Mercurio y Júpiter aparecerán muy próximos en el cielo occidental poco después de la puesta de Sol, protagonizando una de las conjunciones planetarias más interesantes de las últimas semanas.
La máxima aproximación entre ambos cuerpos tendrá lugar a las 12:11 GMT, cuando estarán separados por apenas 3°44′ en el cielo. La conjunción propiamente dicha se producirá durante la madrugada del 26 de junio, a las 08:14 GMT, con una separación de 3°46′ según informa la NASA.
Aunque la distancia aparente entre ambos planetas será relativamente amplia para los estándares astronómicos, el espectáculo visual resultará muy atractivo debido a la diferencia de tamaño entre los protagonistas. Quienes logren observarlos podrán contemplar a Mercurio, el planeta más pequeño del Sistema Solar, junto a Júpiter, el gigante gaseoso y planeta más grande de nuestra vecindad cósmica.
Una observación desafiante
Ver esta conjunción no será sencillo. Tanto Mercurio como Júpiter se encontrarán muy bajos sobre el horizonte occidental durante el crepúsculo, inmersos en la bruma atmosférica que suele dificultar las observaciones cercanas al horizonte.
Júpiter brillará con una magnitud aproximada de -1,8, por lo que debería ser relativamente fácil de localizar. Sin embargo, Mercurio, con una magnitud cercana a 1,4, aparecerá mucho más tenue y próximo al resplandor residual de la puesta de Sol.
Por este motivo, los observadores necesitarán un horizonte oeste completamente despejado y cielos transparentes. El uso de prismáticos puede resultar fundamental para localizar a Mercurio entre las luces del crepúsculo, aunque siempre es importante esperar a que el Sol haya desaparecido completamente bajo el horizonte antes de utilizar cualquier instrumento óptico.
Cuándo observar la conjunción
Los expertos recomiendan comenzar la observación entre 30 y 45 minutos después de la puesta de Sol. En ese momento el cielo estará lo suficientemente oscuro para distinguir ambos planetas, pero todavía permanecerán por encima del horizonte.
No conviene retrasar demasiado la observación. Mercurio se ocultará poco después del Sol y perderá altura rápidamente, reduciendo la ventana de observación a aproximadamente una hora tras el atardecer.
Venus será la mejor guía
Además de Mercurio y Júpiter, el cielo vespertino de finales de junio ofrece otro protagonista destacado: Venus.
El brillante planeta, con una magnitud cercana a -4,0, resplandecerá mucho más alto sobre el horizonte occidental y será fácilmente visible incluso antes de que anochezca por completo. Su intenso brillo permitirá utilizarlo como referencia para encontrar la zona donde se sitúan Mercurio y Júpiter.
Una buena estrategia consiste en localizar primero a Venus y, posteriormente, dirigir la mirada hacia la parte inferior del cielo occidental. Allí aparecerá Júpiter y, muy cerca de él, Mercurio.
Una de las últimas oportunidades para ver a Mercurio al anochecer
Este encuentro planetario tiene un atractivo añadido. Durante los próximos días, Mercurio irá desapareciendo progresivamente del cielo vespertino al acercarse a su conjunción inferior con el Sol.
Como consecuencia, cada jornada será más difícil observarlo tras la puesta de Sol. Por ello, la conjunción con Júpiter representa una de las últimas oportunidades para disfrutar de Mercurio en el cielo del atardecer durante esta aparición.
Los observadores que consigan captarlo podrán despedirse temporalmente del esquivo planeta antes de que vuelva a hacerse visible en los cielos matutinos durante las próximas semanas.
Un cierre perfecto para el espectáculo planetario de junio
La conjunción entre Mercurio y Júpiter forma parte del atractivo desfile planetario que ha acompañado los atardeceres de junio de 2026. Aunque no será un evento espectacular a simple vista para observadores urbanos, sí constituye una excelente oportunidad para disfrutar de la dinámica del Sistema Solar y comprobar cómo los planetas parecen acercarse entre sí desde nuestra perspectiva terrestre.
Si las condiciones meteorológicas acompañan, bastará con buscar un lugar elevado, con horizonte despejado hacia el oeste y una vista libre de obstáculos. Con un poco de paciencia y unos prismáticos, la recompensa será contemplar una curiosa pareja planetaria formada por el más pequeño y el más grande de los mundos que orbitan nuestro Sol.
