Más Actualidad
Una pequeña sección del mapa generado por el estudio de cinco años de DESI muestra galaxias y cuásares situados por encima y por debajo del plano de la Vía Láctea. La estructura a gran escala del Universo se aprecia en el recuadro ampliado. La Tierra se encuentra en el centro de los “abanicos”, y la brecha de color negro marca el lugar donde nuestra galaxia oculta los objetos lejanos. La luz de las galaxias más lejanas que se muestran tiene 11.000 millones de años cuando llega a la Tierra.
Concepto artístico de una vela solar en órbita terrestre. Este tipo de estructura, impulsada por la luz del Sol, ilustra cómo tecnologías de propulsión sin combustible, como las que exploran los investigadores con aerogeles de grafeno y láseres, podrían algún día mover satélites y naves más allá de la Tierra. Credit: NASA/Aero Animation/Ben Schweighart
Un chip de órganos para llevar a cabo experimentos de médula ósea en el espacio.

Nuevo Paso del X-59 Hacia el Vuelo Supersónico Silencioso

Mientras el equipo se prepara para un segundo vuelo, el avión supersónico X-59 de la NASA fue sometido a pruebas de funcionamiento de motores en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA en Edwards, California.
Mientras el equipo se prepara para un segundo vuelo, el avión supersónico X-59 de la NASA fue sometido a pruebas de funcionamiento de motores en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA en Edwards, California.
Credit: NASA/Jim Ross

La NASA avanza en el desarrollo del X-59, su innovador avión supersónico, que se prepara para realizar su segundo vuelo de pruebas dentro de la misión Quesst. El objetivo es ambicioso: lograr que las aeronaves puedan volar más rápido que el sonido sin generar el molesto “boom” sónico que actualmente restringe estos vuelos sobre tierra.

Este nuevo ensayo marca el inicio de una fase clave conocida como expansión de la envolvente de vuelo, en la que los ingenieros irán aumentando progresivamente la velocidad y altitud del aparato para evaluar su comportamiento en condiciones cada vez más exigentes.

En esta etapa inicial, el X-59 volará aproximadamente durante una hora, comenzando a velocidades subsónicas antes de ascender y acelerar gradualmente.

Un “golpe sordo” en lugar de una explosión

A diferencia de los aviones supersónicos tradicionales, el X-59 ha sido diseñado para transformar el característico estampido sónico en un sonido mucho más suave, descrito como un “golpe sordo”. Esto se logra gracias a su fuselaje alargado y a una configuración aerodinámica que dispersa las ondas de choque antes de que se unan.

Si las pruebas tienen éxito, la NASA prevé avanzar hacia una segunda fase centrada en validar el impacto acústico del avión. Posteriormente, el X-59 sobrevolará comunidades en Estados Unidos para medir cómo perciben los ciudadanos este nuevo tipo de sonido.

Hacia el regreso del vuelo supersónico comercial

Los datos obtenidos serán clave para que los reguladores puedan reconsiderar las restricciones actuales sobre vuelos supersónicos sobre tierra, vigentes desde hace décadas.

El proyecto X-59 no busca convertirse en un avión comercial, sino sentar las bases para una nueva generación de aeronaves capaces de reducir drásticamente los tiempos de viaje sin el impacto acústico que hizo inviable al Concorde.