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Una pequeña sección del mapa generado por el estudio de cinco años de DESI muestra galaxias y cuásares situados por encima y por debajo del plano de la Vía Láctea. La estructura a gran escala del Universo se aprecia en el recuadro ampliado. La Tierra se encuentra en el centro de los “abanicos”, y la brecha de color negro marca el lugar donde nuestra galaxia oculta los objetos lejanos. La luz de las galaxias más lejanas que se muestran tiene 11.000 millones de años cuando llega a la Tierra.
Concepto artístico de una vela solar en órbita terrestre. Este tipo de estructura, impulsada por la luz del Sol, ilustra cómo tecnologías de propulsión sin combustible, como las que exploran los investigadores con aerogeles de grafeno y láseres, podrían algún día mover satélites y naves más allá de la Tierra. Credit: NASA/Aero Animation/Ben Schweighart

NASA Prueba un Potente Motor de Plasma con Litio para Futuros Viajes a Marte

NASA Prueba un Potente Motor de Plasma con Litio para Futuros Viajes a Marte

El propulsor prototipo está encerrado en la instalación de vacío de propelente metálico condensable (CoMeT) del JPL, un activo nacional único diseñado para probar de forma segura propulsores que utilizan propelentes de vapor metálico, como parte de potenciales sistemas de propulsión eléctrica de clase megavatio. Credit: NASA/JPL-Caltech
El propulsor prototipo está encerrado en la instalación de vacío de propelente metálico condensable (CoMeT) del JPL, un activo nacional único diseñado para probar de forma segura propulsores que utilizan propelentes de vapor metálico, como parte de potenciales sistemas de propulsión eléctrica de clase megavatio. Credit: NASA/JPL-Caltech

La NASA ha dado un paso importante hacia el futuro de la exploración espacial al probar con éxito un innovador motor eléctrico alimentado con vapor de litio. Esta tecnología, conocida como propulsor magnetoplasmadinámico (MPD), podría reducir significativamente los tiempos de viaje a Marte y permitir misiones tripuladas más eficientes y sostenibles.

El ensayo se llevó a cabo en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, en el sur de California, donde los ingenieros activaron este motor experimental a niveles de potencia nunca antes alcanzados en Estados Unidos para un sistema de propulsión eléctrica: hasta 120 kilovatios. Se trata de una cifra más de 25 veces superior a la potencia de los motores iónicos utilizados actualmente por la misión Psyche.

¿Qué es un propulsor MPD y por qué es tan importante?

A diferencia de los cohetes químicos tradicionales, que generan grandes cantidades de empuje en poco tiempo consumiendo enormes cantidades de combustible, los propulsores eléctricos utilizan campos electromagnéticos para acelerar partículas ionizadas y producir un empuje continuo y altamente eficiente.

En este caso, el nuevo motor de la NASA emplea vapor de litio metálico como propulsante. Cuando el litio se convierte en plasma —un gas extremadamente caliente y cargado eléctricamente—, es acelerado mediante corrientes eléctricas y campos magnéticos, generando una fuerza capaz de impulsar naves espaciales a velocidades muy elevadas.

La principal ventaja de este sistema es que puede utilizar hasta un 90 % menos de combustible que los motores químicos convencionales. Esto permitiría transportar más carga útil, reducir costos y, potencialmente, acortar el tiempo necesario para llegar al planeta rojo.

Un motor diseñado para las futuras misiones a Marte

Actualmente, una misión tripulada a Marte requeriría transportar grandes cantidades de alimentos, agua, sistemas de soporte vital y equipos científicos. Todo ello aumenta considerablemente la masa de la nave y, por tanto, la cantidad de combustible necesaria.

Los motores MPD están siendo desarrollados como parte de la estrategia “Moon to Mars” de la NASA, que busca establecer una presencia humana sostenible más allá de la Tierra. Según la agencia espacial, una misión tripulada a Marte podría necesitar entre 2 y 4 megavatios de potencia, por lo que sería necesario combinar varios de estos motores trabajando de forma simultánea.

Temperaturas extremas y grandes desafíos tecnológicos

Durante las pruebas, el electrodo central de tungsteno alcanzó temperaturas superiores a los 2.800 °C, aproximadamente la mitad de la temperatura de la superficie del Sol. Este entorno extremo representa uno de los principales desafíos técnicos, ya que los componentes deben soportar miles de horas de funcionamiento continuo sin degradarse.

Otro obstáculo es la erosión de los electrodos, un problema histórico en este tipo de propulsores investigados desde la década de 1960. Sin embargo, el exitoso encendido y el rendimiento inicial demuestran que la tecnología ha avanzado lo suficiente como para considerarse una opción viable para futuras misiones espaciales.

Energía nuclear y propulsión eléctrica: la combinación ideal

Debido a sus enormes necesidades energéticas, estos motores no pueden depender únicamente de paneles solares, especialmente en misiones a grandes distancias del Sol. Por ello, la NASA estudia integrarlos con sistemas de propulsión nuclear-eléctrica, capaces de generar la energía necesaria para mantener el motor funcionando durante meses o incluso años.

Esta combinación podría revolucionar la exploración espacial, permitiendo viajes más rápidos, con menor consumo de combustible y mayor capacidad de carga.

Un paso decisivo hacia la llegada del ser humano a Marte

Aunque todavía faltan años para ver esta tecnología en una misión real, el reciente ensayo representa un hito en el desarrollo de sistemas de propulsión avanzados. El equipo del JPL considera que esta primera prueba valida el diseño y proporciona una plataforma sólida para continuar aumentando la potencia y la durabilidad del motor.

La NASA sigue invirtiendo en tecnologías que acerquen el objetivo de enviar astronautas al planeta rojo. Si el propulsor MPD alimentado con litio continúa superando pruebas, podría convertirse en uno de los motores que lleven a la humanidad a Marte en las próximas décadas.

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