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El cometa interestelar 3I/ATLAS podría haberse formado hace unos 7.000 millones de años, mucho antes del nacimiento del Sol. Las observaciones del telescopio espacial James Webb han revelado una composición química única que refuerza la hipótesis de que se trata de uno de los objetos más antiguos jamás detectados.
El Telescopio Espacial James Webb de la NASA ha observado un exoplaneta gigante sometido a temperaturas extremas mientras se aproxima a su estrella. Las imágenes y datos obtenidos permiten analizar cómo cambia su atmósfera en tiempo real, ofreciendo una oportunidad única para comprender los fenómenos meteorológicos más violentos que pueden producirse en mundos situados fuera del Sistema Solar.
Los astrónomos estaban usando el telescopio James Webb para estudiar un cúmulo de galaxias llamado Abell S1063 y buscar ciertas estrellas. Sin embargo, mientras analizaban las imágenes y datos recogidos, también encontraron información muy detallada sobre un objeto distante llamado GLIMPSE-17775. Este objeto aparece como un pequeño punto rojo en el cielo y está mucho más lejos que el cúmulo de galaxias que estaban observando.

El Telescopio James Webb Observa la Nebulosa de la Araña Roja

Imagen tomada por el Telescopio Espacial James Webb de un objeto cósmico con forma de araña, conocido como la Nebulosa Araña Roja (NGC 6537).
Imagen tomada por el Telescopio Espacial James Webb de un objeto cósmico con forma de araña, conocido como la Nebulosa Araña Roja (NGC 6537). Credit: ESA/Webb, NASA & CSA, J. H. Kastner

Esta imagen tomada por el Telescopio Espacial James Webb muestra un objeto cósmico con forma de araña, conocido como la Nebulosa Araña Roja (NGC 6537). Gracias a su cámara infrarroja, Webb logró captar detalles nunca antes vistos, rodeados por miles de estrellas de fondo.

Una nebulosa planetaria, a pesar del nombre, no tiene nada que ver con planetas. Se forma cuando una estrella parecida al Sol llega al final de su vida. En ese momento, la estrella se convierte en una gigante roja y expulsa al espacio sus capas externas. El núcleo que queda, muy caliente, emite luz ultravioleta que hace brillar el gas y el polvo expulsados. Esta etapa es muy corta en la vida de una estrella, y dura solo unos pocos miles de años.

En el centro de la Nebulosa Araña Roja hay una estrella extremadamente caliente, rodeada de nubes de gas y polvo. Con la visión infrarroja del telescopio Webb, los científicos descubrieron un anillo o disco de polvo caliente que rodea a la estrella, algo que no podía verse antes con telescopios de luz visible.

Es posible que en el centro haya una segunda estrella escondida. Si existe, eso ayudaría a explicar la forma tan particular de la nebulosa, con una parte central delgada y dos grandes salidas de gas a los lados, parecidas a un reloj de arena. Este tipo de forma también se ha visto en otras nebulosas, como la Nebulosa Mariposa.

Las largas “piernas” azules que se observan son enormes burbujas de gas formadas por moléculas de hidrógeno. Cada una mide alrededor de tres años luz, y se formaron por el material que la estrella ha ido expulsando durante miles de años.

El telescopio también detectó un chorro de gas caliente que sale del centro de la nebulosa. Este chorro, con forma de “S”, choca contra el gas que ya estaba allí, creando la estructura ondulada que vemos hoy. Esto indica que la estrella central sigue expulsando material y que la nebulosa todavía está cambiando.

Estas observaciones forman parte de un estudio que busca entender cómo se forman y se moldean las nebulosas con dos lóbulos opuestos, llamadas nebulosas bipolares. El equipo de investigación, dirigido por el astrónomo J. Kastner, está combinando los datos del telescopio Webb con los del telescopio de rayos X Chandra para tener una visión más completa de estos objetos.