El Cometa Interestelar 3I/ATLAS Podría Ser Más Antiguo Que el Sistema Solar
El cometa interestelar 3I/ATLAS podría convertirse en uno de los descubrimientos más importantes de la astronomía moderna. Nuevos análisis realizados con el telescopio espacial James Webb de la NASA indican que este visitante procedente de otro sistema estelar podría haberse formado hace unos 7.000 millones de años, alrededor de 2.500 millones de años antes del nacimiento del Sistema Solar.
Si esta hipótesis se confirma, 3I/ATLAS no solo sería el cometa interestelar más antiguo jamás observado, sino también una auténtica cápsula del tiempo capaz de revelar cómo era la Vía Láctea cuando apenas comenzaban a formarse algunas de sus primeras generaciones de estrellas.
¿Qué es el cometa interestelar 3I/ATLAS?
3I/ATLAS fue descubierto en 2025 por el sistema de vigilancia Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS) y rápidamente llamó la atención de la comunidad científica por su trayectoria.
A diferencia de los cometas que orbitan alrededor del Sol, 3I/ATLAS procede del espacio interestelar. Su órbita hiperbólica demuestra que nunca ha estado ligado gravitacionalmente al Sistema Solar y que, tras completar su paso por las proximidades del Sol, continuará su viaje por la galaxia sin regresar.
Hasta ahora solo se han confirmado tres objetos interestelares atravesando nuestro vecindario cósmico:
- 1I/’Oumuamua, descubierto en 2017.
- 2I/Borisov, detectado en 2019.
- 3I/ATLAS, descubierto en 2025.
Sin embargo, este último podría ser el más extraordinario de todos debido a su posible antigüedad.
¿Por qué los científicos creen que es más antiguo que el Sistema Solar?
Diversos modelos desarrollados por astrónomos apuntan a que 3I/ATLAS podría haberse originado hace aproximadamente 7.000 millones de años, cuando la Vía Láctea era una galaxia mucho más joven.
La clave estaría en su posible procedencia: el denominado disco grueso galáctico, una región formada por estrellas muy antiguas y pobres en elementos pesados. Si el cometa nació allí, habría permanecido vagando por el espacio interestelar durante miles de millones de años antes de cruzarse con el Sistema Solar.
En comparación, nuestro Sol nació hace unos 4.600 millones de años, por lo que este visitante sería alrededor de 2.500 millones de años más antiguo.
El telescopio James Webb encuentra nuevas pistas sobre su origen
Las últimas observaciones realizadas por el telescopio espacial James Webb han reforzado esta hipótesis gracias al análisis de la composición química del cometa.
Utilizando sus instrumentos de espectroscopía infrarroja, el observatorio detectó la presencia de metano, dióxido de carbono y otras moléculas volátiles conservadas en el núcleo del objeto.
Lo realmente importante no fue solo encontrar estas sustancias, sino comprobar que aparecen en proporciones muy diferentes a las observadas en los cometas del Sistema Solar.
Esta firma química indica que 3I/ATLAS se formó alrededor de otra estrella, bajo condiciones de temperatura, presión y composición distintas a las que dieron origen a los planetas de nuestro sistema.
Los investigadores creen que gran parte del metano permaneció congelado durante miles de millones de años bajo la superficie del cometa y comenzó a liberarse únicamente al acercarse al Sol, permitiendo que el James Webb detectara esta valiosa información.
Un fósil de los primeros tiempos de la Vía Láctea
Los astrónomos describen a 3I/ATLAS como un auténtico fósil cósmico.
Mientras que la mayoría de los objetos que estudiamos se formaron junto al Sol, este cometa conserva materiales originados en otro sistema planetario hace miles de millones de años.
Analizar su composición permite reconstruir cómo eran los discos protoplanetarios en una etapa muy temprana de la evolución de la galaxia y comprobar si los procesos de formación de planetas son similares en diferentes sistemas estelares.
En otras palabras, 3I/ATLAS ofrece una oportunidad única para estudiar directamente la historia química de otro rincón de la Vía Láctea sin abandonar el Sistema Solar.
¿Qué significa este descubrimiento para la astronomía?
Cada objeto interestelar detectado representa una oportunidad excepcional para ampliar nuestro conocimiento sobre el universo.
Mientras que ‘Oumuamua sorprendió por su extraña forma y 2I/Borisov confirmó que otros sistemas también producen cometas, 3I/ATLAS podría responder a una pregunta aún más ambiciosa: cómo eran los primeros sistemas planetarios que se formaron en nuestra galaxia.
Las observaciones del James Webb ayudarán a perfeccionar los modelos sobre la evolución química de la Vía Láctea y permitirán comparar materiales procedentes de distintos sistemas estelares con una precisión nunca antes alcanzada.
El futuro de 3I/ATLAS
El cometa interestelar ya se encuentra atravesando el Sistema Solar y, una vez complete su recorrido alrededor del Sol, continuará su viaje por el espacio interestelar para no volver jamás.
Sin embargo, su paso dejará una enorme cantidad de información científica. Los datos obtenidos por el James Webb y otros observatorios seguirán siendo analizados durante años y podrían revelar nuevos detalles sobre su origen, su composición y la historia de la galaxia.
Con la próxima entrada en funcionamiento de telescopios de nueva generación, como el Observatorio Vera C. Rubin, los científicos esperan descubrir muchos más visitantes interestelares en los próximos años. Pero todo apunta a que 3I/ATLAS pasará a la historia como uno de los más valiosos: un viajero formado mucho antes que el Sol y que, durante un breve instante, ha permitido asomarnos al pasado más remoto de la Vía Láctea.
