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La NASA prepara una misión inédita para salvar al telescopio espacial Swift, cuya órbita está decayendo y podría provocar su reentrada en la atmósfera terrestre. Una nave robótica intentará elevar su órbita y prolongar la vida útil de uno de los observatorios más importantes de las últimas décadas.
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La Misión Para Salvar el Telescopio Swift de la NASA se Retrasa por el Mal Tiempo: el 1 de Julio se Intentará de Nuevo

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La misión LINK, que pretende elevar la órbita del telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory, ha sido aplazada por las condiciones meteorológicas. El próximo intento de lanzamiento está previsto para el 1 de julio a las 09:43 GMT.
El avión Stargazer de Northrop Grumman, junto al cohete Pegasus XL, despegó el 18 de junio de 2026 desde las instalaciones de la NASA en Wallops (Virginia) con destino al atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall. Desde allí, el cohete será liberado a unos 12.000 metros de altitud para poner en órbita baja terrestre la nave robótica LINK de Katalyst Space, cuya misión es elevar la órbita del telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory. Credit: NASA/Jamie Adkins

La misión que pretende prolongar la vida del telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory tendrá que esperar un poco más. La empresa Katalyst Space y la NASA han aplazado el lanzamiento de la nave robótica LINK debido a las malas condiciones meteorológicas en la zona de despegue, retrasando una operación que podría marcar un antes y un después en el mantenimiento de satélites en órbita.

El lanzamiento estaba previsto desde el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall, mediante un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman. Sin embargo, el mal tiempo obligó a cancelar la operación poco antes del despegue. Si las condiciones lo permiten, el próximo intento se realizará no antes del 1 de julio a las 09:43 GMT.

Aunque el retraso supone un pequeño contratiempo, la misión mantiene intacta su relevancia. El objetivo sigue siendo evitar que uno de los observatorios científicos más importantes de la NASA continúe perdiendo altura hasta acabar reentrando en la atmósfera terrestre.

¿Por qué el telescopio Swift está perdiendo altura?

El Neil Gehrels Swift Observatory fue lanzado en 2004 con la misión de detectar y estudiar los estallidos de rayos gamma, algunos de los fenómenos más energéticos del universo. Desde entonces ha superado con creces su vida útil prevista y se ha convertido en una herramienta indispensable para la astronomía.

Durante más de dos décadas ha permitido observar supernovas, agujeros negros, estrellas de neutrones, explosiones cósmicas y numerosos eventos transitorios, además de coordinar observaciones con telescopios de todo el mundo.

Sin embargo, el observatorio sufre un problema habitual en los satélites situados en órbita baja.

Aunque se encuentra a varios cientos de kilómetros de la Tierra, todavía existe una tenue atmósfera que genera una ligera fricción sobre la nave. Ese arrastre atmosférico hace que el telescopio pierda velocidad poco a poco y, como consecuencia, descienda progresivamente.

La situación se ha intensificado debido al aumento de la actividad solar durante los últimos años. Cuando el Sol entra en fases de mayor actividad, la atmósfera superior terrestre se expande, incrementando la resistencia que encuentran los satélites y acelerando su pérdida de altitud.

Sin una intervención, Swift terminaría reentrando en la atmósfera en el futuro.

LINK: una misión pionera para rescatar un observatorio espacial

Para evitar ese escenario, la NASA ha apostado por una solución innovadora.

La agencia ha confiado en Katalyst Space para desarrollar LINK, una nave robótica diseñada específicamente para realizar operaciones de servicio en órbita.

Su misión consistirá en localizar al telescopio Swift, aproximarse de forma completamente autónoma, sincronizar su velocidad y ejecutar una maniobra que permita elevar su órbita hasta una posición más segura.

Se trata de una operación especialmente compleja porque Swift nunca fue diseñado para recibir mantenimiento ni para acoplarse con otra nave espacial. Toda la aproximación deberá realizarse con una precisión milimétrica para garantizar la seguridad tanto del observatorio como del vehículo de servicio.

Si tiene éxito, la misión demostrará que es posible prolongar la vida útil de satélites científicos mediante intervenciones robóticas en el espacio.

El mal tiempo retrasa una misión histórica

El aplazamiento anunciado por la NASA y Katalyst Space responde exclusivamente a razones meteorológicas.

Las condiciones atmosféricas sobre la zona de lanzamiento no ofrecían las garantías necesarias para realizar el despegue del cohete Pegasus XL, por lo que los responsables decidieron cancelar el intento y esperar una nueva ventana de lanzamiento.

Recreación artística de la nave robótica LINK, desarrollada por Katalyst Space, durante la maniobra de aproximación y acoplamiento con el telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory de la NASA para elevar su órbita.
Recreación artística de la nave robótica LINK, desarrollada por Katalyst Space, durante la maniobra de aproximación y acoplamiento con el telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory de la NASA para elevar su órbita. Credit: Katalyst Space

Actualmente, el siguiente intento está programado para el 1 de julio a las 09:43 GMT, siempre que las previsiones meteorológicas sean favorables.

Este tipo de retrasos son habituales en las misiones espaciales, donde factores como el viento, las tormentas o la nubosidad pueden comprometer tanto el lanzamiento como las primeras fases del vuelo.

Una tecnología que podría transformar la exploración espacial

Más allá del rescate del telescopio Swift, la misión LINK representa una demostración tecnológica con enormes implicaciones para el futuro de la exploración espacial.

Hasta ahora, muchos satélites dejaban de ser útiles simplemente porque agotaban su combustible o porque sus órbitas se deterioraban, a pesar de que sus instrumentos continuaban funcionando perfectamente.

Las futuras naves de servicio orbital podrían cambiar completamente esta situación, permitiendo elevar órbitas, repostar combustible, reparar averías o sustituir determinados componentes sin necesidad de lanzar un nuevo satélite.

Esto supondría un importante ahorro económico y permitiría extender durante años la vida útil de observatorios científicos valorados en miles de millones de dólares.

Swift continúa observando el universo

Mientras llega la misión LINK, la NASA sigue trabajando para mantener operativo el telescopio.

Los ingenieros han optimizado la orientación del observatorio para reducir el rozamiento con la atmósfera y gestionan cuidadosamente el combustible disponible con el objetivo de ralentizar todo lo posible su descenso orbital.

Gracias a estas medidas, Swift continúa realizando observaciones científicas mientras espera la llegada de la nave robótica.

Si la misión tiene éxito, el histórico observatorio no solo seguirá explorando algunos de los fenómenos más extremos del universo, sino que también se convertirá en el protagonista de una nueva era en la que reparar, mantener y prolongar la vida de los satélites en órbita será una práctica cada vez más habitual.

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