En esta vista de la Luna completamente iluminada, el lado cercano (el hemisferio visible desde la Tierra) aparece a la derecha. Se reconoce por las manchas oscuras que cubren su superficie, formadas por antiguos flujos de lava de una etapa temprana de su historia, cuando nuestro satélite aún presentaba actividad volcánica.
El gran cráter situado al oeste de estas llanuras de lava es la cuenca Oriental, una enorme estructura de casi 965 km de diámetro que se extiende entre el lado visible y el lado oculto de la Luna. Desde la Tierra no podemos observar su mitad izquierda, pero en esta imagen se muestra en su totalidad.
Todo lo que aparece a la izquierda del cráter corresponde al lado oculto, el hemisferio que permanece fuera de nuestra vista, ya que la Luna gira sobre su eje a la misma velocidad con la que orbita alrededor de la Tierra.
