La Sonda Juno Descubre Calor Oculto Bajo la Superficie de Io, la Luna Más Volcánica del Sistema Solar
La misión Juno de la NASA ha logrado un importante avance en el estudio de Io, la luna más volcánica del Sistema Solar. Gracias a dos sobrevuelos realizados a escasa distancia de este fascinante satélite de Júpiter, la nave ha obtenido por primera vez mediciones directas de la temperatura existente bajo su superficie, revelando que el calor procedente del interior es mucho mayor de lo esperado.
Los nuevos datos permiten comprender mejor cómo funciona el interior de Io y aportan información clave sobre el proceso que alimenta sus cientos de volcanes activos, convirtiéndolo en uno de los mundos más extremos conocidos.
Un mundo moldeado por el fuego
Io, una de las cuatro grandes lunas descubiertas por Galileo Galilei, posee una superficie completamente diferente a la de cualquier otro cuerpo del Sistema Solar.
Mientras otros satélites presentan numerosos cráteres de impacto, la superficie de Io cambia continuamente debido a su intensa actividad volcánica. Se estima que alberga cientos de volcanes activos, algunos capaces de lanzar columnas de lava y gases a cientos de kilómetros de altura.
Esta extraordinaria actividad no se debe a la energía del Sol, sino a un fenómeno conocido como calentamiento por marea. La inmensa gravedad de Júpiter, junto con la influencia gravitatoria de Europa y Ganímedes, comprime y estira continuamente el interior de Io, generando enormes cantidades de calor que terminan alimentando su vulcanismo.
Midiendo el calor bajo la superficie
Durante sus acercamientos a finales de 2023 y comienzos de 2024, Juno utilizó su Radiómetro de Microondas (MWR) para observar varios metros por debajo de la superficie de Io.
Hasta ahora, las misiones espaciales solo habían podido medir el calor emitido por los volcanes visibles. Sin embargo, este instrumento permitió detectar el calor que asciende desde el subsuelo, proporcionando una visión completamente nueva del interior del satélite.
Los científicos descubrieron que, prácticamente en todas las regiones analizadas, la temperatura aumenta rápidamente apenas unos metros bajo la superficie, mucho más de lo que podría explicarse únicamente por el calentamiento solar.
Las mediciones indican un flujo térmico de entre 1 y 3 vatios por metro cuadrado, suficiente para demostrar que el calor interno está distribuido por gran parte del satélite y no únicamente en las zonas donde existen volcanes activos.
Regiones especialmente calientes
Los mapas térmicos elaborados por la misión muestran varias zonas donde el calor es especialmente intenso.
Una de las anomalías más destacadas coincide con el complejo volcánico Zal Montes Patera, donde Juno ya había observado anteriormente un flujo activo de lava. En esta región, las temperaturas del subsuelo son entre 10 y 20 °C superiores a las del terreno circundante.
Otra extensa región cálida aparece cerca del ecuador de Io, lo que sugiere que el calor interno emerge desde amplias áreas del satélite y no únicamente desde volcanes aislados.
Estos resultados ayudan a comprender cómo el calor generado en el interior logra atravesar la corteza antes de alimentar las frecuentes erupciones volcánicas que remodelan continuamente la superficie.
Una superficie sorprendentemente ligera
Además de medir la temperatura, el instrumento de Juno permitió conocer mejor la composición física de la superficie.
Los datos indican que gran parte del terreno está formado por materiales de muy baja densidad, altamente porosos y relativamente suaves. Esta estructura probablemente sea consecuencia de millones de años de acumulación de cenizas volcánicas, depósitos de azufre y materiales expulsados durante las constantes erupciones.
Comprender esta capa superficial resulta fundamental para interpretar cómo se transporta el calor desde el interior hasta el exterior y cómo evoluciona la geología de Io con el paso del tiempo.
Un laboratorio natural para estudiar otros mundos
Los científicos consideran que Io representa uno de los mejores laboratorios naturales para estudiar el calentamiento por marea, un proceso que también afecta a otros cuerpos del Sistema Solar.
Comprender cómo se genera y distribuye este calor ayudará a interpretar la evolución de lunas como Europa o Encélado, donde el calentamiento interno podría mantener océanos de agua líquida bajo gruesas capas de hielo, aumentando su interés en la búsqueda de ambientes potencialmente habitables.
Además, estos estudios podrían aplicarse en el futuro a exoplanetas y exolunas sometidos a intensas fuerzas gravitatorias alrededor de otras estrellas.
Juno continúa ampliando nuestro conocimiento del sistema joviano
Aunque Juno fue diseñada originalmente para estudiar el interior y la atmósfera de Júpiter, su misión extendida ha permitido convertirla en una auténtica exploradora del sistema joviano.
Sus sobrevuelos de Ganímedes, Europa e Io están proporcionando una cantidad sin precedentes de información sobre estos mundos, demostrando que todavía quedan numerosos secretos por descubrir en el planeta gigante y sus lunas.
Con estas primeras mediciones del calor oculto bajo la superficie de Io, la misión añade una nueva pieza al complejo rompecabezas de la geología planetaria y acerca a los científicos a comprender cómo funciona el cuerpo más volcánico de todo el Sistema Solar.


