Telescopio Espacial Hubble

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La galaxia espiral barrada IC 486 se revela en todo su esplendor en la imagen captada por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA.
Capturada el 29 de noviembre de 2024 por el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, esta vista infrarroja de Saturno muestra sus anillos helados brillantes y su atmósfera estratificada. Se pueden ver varias lunas, incluyendo Jano, Dione y Encélado.
Esta imagen de 2024 que el Telescopio Espacial Hubble de la NASA capturó de la Nebulosa del Cangrejo, junto con sus observaciones pasadas y las de otros telescopios, permite a los astrónomos estudiar cómo el remanente de supernova se está expandiendo y evolucionando con el tiempo.

Hubble y Euclid Revelan Nuevos Detalles de la Nebulosa Ojo de Gato

Los telescopios Hubble y Euclid han unido sus fuerzas para crear una nueva vista de los restos visualmente más intrincados de una estrella moribunda: la Nebulosa Ojo de Gato, también conocida como NGC 6543.
Los telescopios Hubble y Euclid han unido sus fuerzas para crear una nueva vista de los restos visualmente más intrincados de una estrella moribunda: la Nebulosa Ojo de Gato, también conocida como NGC 6543. Credits: ESA/Hubble & NASA, ESA Euclid/Euclid Consortium/NASA/Q1-2025, J.-C. Cuillandre & E. Bertin (CEA Paris-Saclay), Z. Tsvetanov

El Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA ha «unido sus fuerzas» con el observatorio infrarrojo Euclid de la ESA para ofrecer una nueva e impresionante mirada a uno de los objetos más complejos y visualmente detallados del cielo: la Nebulosa Ojo de Gato, también conocida como NGC 6543.

Esta nebulosa se encuentra en la constelación del Dragón, a unos 4.300 años luz de la Tierra. Durante décadas ha llamado la atención de los astrónomos por su forma compleja, llena de capas y estructuras que parecen dibujadas con enorme detalle.

Aunque Euclid fue diseñado para estudiar galaxias muy lejanas y ayudar a entender la estructura del universo, también puede observar objetos más cercanos como esta nebulosa. En su imagen amplia, combina luz visible e infrarroja para mostrar no solo la nube de gas que rodea a la estrella central, sino también un halo más tenue que la envuelve. Además, al fondo aparecen muchísimas galaxias lejanas, lo que nos permite ver este objeto dentro del enorme escenario del cosmos.

Por su parte, el Hubble ofrece una imagen mucho más cercana y detallada del centro de la nebulosa. Allí se pueden distinguir capas de gas superpuestas, chorros expulsados a gran velocidad y zonas más densas de material. Estas formas se crearon cuando la estrella central, al final de su vida, fue expulsando sus capas exteriores en distintos momentos.

Al unir ambas imágenes, los científicos pueden ver tanto los pequeños detalles como el entorno completo de la nebulosa. Así no solo se aprecia su belleza, sino que también se entiende mejor cómo mueren las estrellas similares al Sol y cómo dejan tras de sí estas impresionantes nubes de gas.