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Representación artística de la actividad magnética en un exoplaneta.
El telescopio Gemini Norte, de 8,1 metros y ubicado en la cima del Maunakea, en Hawai‘i, captó a NGC 1514, más conocida como la Nebulosa Bola de Cristal, con un nivel de detalle impresionante. Esta nebulosa, envuelta en un fascinante resplandor gaseoso, guarda pistas de una muerte estelar pasada, mientras que su envoltura asimétrica sigue siendo moldeada por el sistema binario situado en su centro. Créditos: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA
Esta imagen muestra la compleja distribución del gas molecular que hay en el centro de la Vía Láctea.

Descubren el Asombroso Exoplaneta Más Débil Jamás Fotografiado desde la Tierra

Descubren el Exoplaneta Más Débil Jamás Fotografiado desde la Tierra

Esta imagen, obtenida con el Very Large Telescope (VLT) de ESO, muestra a Beta Pictoris d, un nuevo planeta que orbita la estrella Beta Pictoris. La estrella está en el centro de la imagen y se restó su brillo al procesar los datos, revelando el entorno que la rodea. El nuevo planeta, indicado con una flecha, es el tercero que se encuentra alrededor de esta estrella. Los otros dos son Beta Pictoris b (la fuente brillante a la izquierda), y Beta Pictoris c, orbitando mucho más cerca de la estrella y que en esta imagen no se ve.
Esta imagen, obtenida con el Very Large Telescope (VLT) de ESO, muestra a Beta Pictoris d, un nuevo planeta que orbita la estrella Beta Pictoris. La estrella está en el centro de la imagen y se restó su brillo al procesar los datos, revelando el entorno que la rodea. El nuevo planeta, indicado con una flecha, es el tercero que se encuentra alrededor de esta estrella. Los otros dos son Beta Pictoris b (la fuente brillante a la izquierda), y Beta Pictoris c, orbitando mucho más cerca de la estrella y que en esta imagen no se ve. Crédito: ESO/B. Sutlieff, M. Bonse et al.

Un equipo internacional de astrónomos ha logrado un hito histórico al descubrir Beta Pictoris d, un nuevo exoplaneta que se ha convertido en el más tenue jamás obtenido mediante imagen directa desde la Tierra. El hallazgo, realizado gracias al Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), demuestra que todavía quedan auténticos tesoros escondidos en los archivos astronómicos.

Lo más sorprendente es que este planeta había permanecido oculto a plena vista durante más de once años, apareciendo en numerosas observaciones anteriores sin que nadie hubiera logrado identificarlo correctamente.

Un descubrimiento totalmente inesperado

El equipo de investigación no buscaba un nuevo planeta. Su objetivo era estudiar con mayor detalle a Beta Pictoris b, uno de los exoplanetas más famosos jamás descubiertos mediante imagen directa, para analizar cómo había evolucionado con el paso del tiempo.

Sin embargo, mientras examinaban cuidadosamente las nuevas imágenes obtenidas con el instrumento ERIS del VLT, detectaron una tenue señal situada cerca de Beta Pictoris b.

Aquella pequeña anomalía despertó inmediatamente la curiosidad de los investigadores, que decidieron revisar los archivos históricos del Observatorio Europeo Austral para comprobar si ya había aparecido anteriormente.

La búsqueda confirmó sus sospechas.

El supuesto objeto estaba presente en múltiples observaciones realizadas durante los últimos once años. Incluso aparecía, aunque casi imperceptible, en imágenes obtenidas con SPHERE, otro de los instrumentos del VLT especializado en la búsqueda de exoplanetas.

Los científicos describen el descubrimiento como un auténtico juego del escondite que el planeta había mantenido durante más de una década.

Uno de los gigantes gaseosos más ligeros jamás fotografiados

Beta Pictoris d pertenece a la categoría de los gigantes gaseosos, similares a Júpiter y Saturno.

Sin embargo, presenta características muy diferentes respecto a sus dos hermanos conocidos dentro del mismo sistema.

Mientras Beta Pictoris b y Beta Pictoris c poseen aproximadamente diez veces la masa de Júpiter, el nuevo planeta alcanza únicamente unas 2,4 masas jovianas, lo que lo convierte en uno de los exoplanetas menos masivos jamás captados mediante imagen directa desde observatorios terrestres.

Además, orbita mucho más lejos de su estrella y presenta una temperatura relativamente baja, circunstancias que hacen que emita muy poca luz y resulte extremadamente difícil de detectar.

De hecho, es unas cien veces más débil que Beta Pictoris b, estableciendo un nuevo récord como el exoplaneta más tenue fotografiado directamente desde la superficie terrestre.

Un enorme desafío para la imagen directa

Obtener fotografías de exoplanetas es una de las tareas más complicadas de la astronomía moderna.

A diferencia de otros métodos, como el tránsito o la velocidad radial, la imagen directa intenta captar la escasa luz emitida por el propio planeta.

El principal problema es que la estrella anfitriona brilla miles o incluso millones de veces más que el planeta, ocultándolo casi por completo.

Por ello, conseguir una imagen de un objeto tan débil como Beta Pictoris d supone un importante avance tecnológico para la observación de mundos situados fuera del Sistema Solar.

El descubrimiento fue posible gracias al instrumento ERIS, instalado en el Very Large Telescope de ESO, uno de los observatorios ópticos más avanzados del mundo.

El Telescopio Espacial James Webb también encontró al mismo planeta

De forma independiente, otro grupo de investigadores liderado por científicos de la Universidad de California consiguió detectar el mismo planeta utilizando el Telescopio Espacial James Webb (JWST).

Las observaciones realizadas con la cámara NIRCam también mostraban claramente la presencia de Beta Pictoris d.

Con una edad de tan sólo 12 millones de años, menos de tres milésimas partes de la edad del Sol, Beta Pictoris es un 75% más masiva que nuestro astro. Se encuentra a unos 60 años-luz de distancia en la constelación de Pictor (el Pintor) y es uno de los ejemplos más conocidos de una estrella rodeada por un disco de escombros y polvo. Observaciones anteriores mostraron un pliegue en el disco, un disco secundario inclinado y cometas cayendo hacia la estrella, todas señales indirectas, pero reveladoras, que sugieren fuertemente la presencia de un planeta masivo. Crédito: ESO/Digitized Sky Survey 2
Con una edad de tan sólo 12 millones de años, menos de tres milésimas partes de la edad del Sol, Beta Pictoris es un 75% más masiva que nuestro astro. Se encuentra a unos 60 años-luz de distancia en la constelación de Pictor (el Pintor) y es uno de los ejemplos más conocidos de una estrella rodeada por un disco de escombros y polvo. Observaciones anteriores mostraron un pliegue en el disco, un disco secundario inclinado y cometas cayendo hacia la estrella, todas señales indirectas, pero reveladoras, que sugieren fuertemente la presencia de un planeta masivo. Crédito: ESO/Digitized Sky Survey 2

Cuando ambos equipos compararon sus resultados, comprobaron que el planeta aparecía igualmente en numerosas observaciones archivadas tanto del VLT como del propio James Webb.

En otras palabras, el planeta llevaba años presente en los datos científicos, pero nadie sabía exactamente dónde buscar.

Este hallazgo demuestra el enorme valor de los archivos astronómicos y abre la posibilidad de descubrir nuevos mundos ocultos simplemente reanalizando observaciones antiguas con técnicas más avanzadas.

Un sistema planetario cada vez más fascinante

La estrella Beta Pictoris, situada a unos 63 años luz de la Tierra, es uno de los sistemas planetarios más estudiados por los astrónomos debido a su juventud y a su enorme disco de escombros, formado por restos del proceso de creación de planetas.

Con este descubrimiento, Beta Pictoris se convierte en el segundo sistema estelar conocido, después de HR 8799, donde se han obtenido imágenes directas de más de dos exoplanetas.

Este tipo de sistemas resulta especialmente valioso porque permite comparar varios planetas que se formaron alrededor de la misma estrella y bajo las mismas condiciones iniciales.

Además, Beta Pictoris d ayuda a resolver un antiguo misterio.

Los investigadores comprobaron que su masa y su órbita explican perfectamente la curiosa estructura del disco de escombros que rodea a la estrella, cuya forma llevaba años desconcertando a los astrónomos.

Una puerta abierta a nuevos descubrimientos

El descubrimiento de Beta Pictoris d demuestra que todavía pueden esconderse numerosos exoplanetas en observaciones ya realizadas, esperando a ser encontrados gracias a nuevos métodos de análisis.

Los científicos creen que muchos de los sistemas donde ya se conocen uno o dos gigantes gaseosos podrían albergar otros planetas mucho más pequeños y débiles que todavía permanecen ocultos.

Las futuras observaciones con el Extremely Large Telescope (ELT) de ESO, actualmente en construcción, permitirán detectar objetos aún más pequeños y menos luminosos, ampliando enormemente nuestra capacidad para estudiar sistemas planetarios lejanos.

La historia de Beta Pictoris d es un recordatorio de que, incluso después de años de observaciones, el universo todavía guarda sorpresas escondidas en datos que parecían haber revelado ya todos sus secretos.