La misión Artemis II de la NASA ha dado un paso decisivo en su segundo día de vuelo, iniciando oficialmente su viaje hacia la Luna. Tras recibir la autorización del control de misión, la nave Orión encendió su motor principal durante casi seis minutos, completando la maniobra conocida como inyección translunar (TLI). Con esto, la nave abandonó la órbita terrestre y se colocó en una trayectoria directa hacia el satélite.
El encendido comenzó a las 23:49 GMT y duró aproximadamente cinco minutos y 50 segundos. Durante la maniobra, el motor proporcionó hasta 6.000 libras de empuje, suficiente para acelerar un automóvil de 0 a 100 km/h en apenas 2,7 segundos. En ese momento, la nave tenía una masa de 26.300 kg y consumió cerca de 450 kg de combustible para alcanzar la velocidad necesaria.
Tras la quema, la tripulación de Orión ha comenzado un viaje de varios días hacia la Luna. A bordo viajan los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, quienes forman parte de la primera misión tripulada más allá de la órbita terrestre desde 1972.
Los astronautas también han realizado ejercicios a bordo utilizando un volante de inercia, un dispositivo compacto que permite mantener la fuerza y la resistencia muscular en el espacio profundo. Este aparato, que pesa apenas 13,5 kg y tiene el tamaño de una maleta de mano, proporciona resistencia proporcional a la fuerza aplicada, permitiendo simular movimientos como sentadillas o remo. Es una alternativa ligera y eficiente frente al voluminoso equipo de la Estación Espacial Internacional, donde el ejercicio requiere más de 1.800 kg de equipo.
Durante el vuelo, los ingenieros confirmaron que una breve interrupción en las comunicaciones entre tierra y la tripulación se debió a un problema de configuración en el sistema de satélites de retransmisión de datos, que se resolvió rápidamente sin afectar las operaciones de la misión.
Tras completar la TLI, el equipo de ciencia lunar comenzó a planificar las observaciones que la tripulación realizará durante el sobrevuelo de la Luna, previsto para el 6 de abril. Estas observaciones se centrarán en cráteres, antiguos flujos de lava y otras formaciones geológicas que ayuden a los científicos a comprender la historia de la Luna y del sistema solar.
Durante el sobrevuelo, los astronautas también podrán observar un eclipse solar parcial, cuando el Sol quede oculto detrás de la Luna, así como la corona solar, la atmósfera externa del Sol. Además, tendrán la oportunidad de detectar destellos provocados por meteoroides, polvo elevado por impactos y otros objetos en el espacio profundo.
