La misión Artemis II completó un histórico sobrevuelo lunar de siete horas, marcando el primer regreso de la humanidad a la Luna desde el Apolo 17 en 1972 y capturando imágenes de la cara oculta.
El día comenzó a la 17:56 GMT, cuando los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta canadiense Jeremy Hansen, batieron el récord de mayor distancia desde la Tierra alcanzada por seres humanos, superando la marca del Apolo 13 de 400.168 km.
Durante una pérdida de señal planificada de 40 minutos, mientras la nave Orión pasaba por detrás de la Luna, se produjo el mayor acercamiento a las 23:00 GMT, a unos 6.545 km sobre la superficie lunar. Apenas dos minutos después, alcanzaron la distancia máxima de la misión —406.778 km— estableciendo un nuevo récord en vuelos espaciales tripulados.
Al sobrevolar la cara oculta de la Luna, la tripulación fotografió y describió cráteres de impacto, antiguos flujos de lava y formaciones como grietas y crestas, resultado de la evolución del satélite a lo largo del tiempo. También observaron variaciones en el color, brillo y textura de la superficie, datos clave para entender su composición e historia. Durante el trayecto, presenciaron un “ocaso terrestre”, cuando la Tierra desaparece tras el horizonte lunar, y posteriormente un “amanecer terrestre” al reaparecer por el lado opuesto.
Al finalizar esta fase, la tripulación observó un eclipse solar de casi una hora, producido por la alineación de la nave, la Luna y el Sol. Con la Luna en gran parte oscurecida, pudieron estudiar la corona solar, la capa más externa del Sol, visible alrededor del borde lunar.
Durante el eclipse, también detectaron fenómenos poco comunes visibles solo en la zona no iluminada de la Luna: seis destellos causados por impactos de meteoroides que viajaban a gran velocidad.
Los científicos esperan con interés estas imágenes, junto con muchas otras captadas durante el sobrevuelo. Una vez que los datos sean transmitidos a la Tierra, se analizarán imágenes, audio y otros registros para precisar el momento y la ubicación de los destellos, además de recabar información de observadores aficionados que estuvieran siguiendo la Luna al mismo tiempo.
