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Esta foto muestra la nave espacial Orión con la Luna al fondo, captada por una cámara ubicada en la punta de uno de sus paneles solares.
La nave Orión, con la tripulación de Artemis II, va rumbo a la Luna y todo va según lo planeado. Originalmente, los controladores de vuelo tenían planeado hacer una primera corrección de trayectoria, que sirve para asegurarse de que la nave siga exactamente la ruta correcta.
Una vista de la Tierra tomada por el astronauta de la NASA y comandante de Artemis II, Reid Wiseman, desde una de las cuatro ventanas principales de la nave Orión.

Artemis II – Día 4: Vuelo en Espacio Profundo y Preparación Para Sobrevolar la Lunar

Imagen de la nave Orión captada desde una cámara instalada en uno de los paneles solar de la nave.
Imagen de la nave Orión captada desde una cámara instalada en uno de los paneles solar de la nave. Credit: NASA

Mientras la nave Orión continúa su camino hacia la Luna, la tripulación de Artemis II dedica su cuarto día de misión a prepararse para el sobrevuelo lunar del lunes 6 de abril.

Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, comenzaron la jornada escuchando “Pink Pony Club” de Chappell Roan antes de pasar a sus tareas diarias.

Al inicio del día, la nave se encontraba a unos 272.000 km de la Tierra y a unos 178.000 km de la Luna, acercándose progresivamente a nuestro satélite.

Control manual de Orión en el espacio profundo

Más tarde ese sábado, Victor Glover tomará el control manual de la nave para comprobar su comportamiento en el espacio profundo y recopilar datos sobre su manejo en distintas maniobras. Esta prueba está prevista para las 01:10 GMT (del domingo).

Además, se realizará un ensayo acústico de 24 horas para analizar el nivel y las características del sonido dentro de la nave.

Preparativos para estudiar la superficie lunar

Tras la prueba de pilotaje, la tripulación revisará los objetivos científicos que deberá observar durante el sobrevuelo de seis horas del lunes.

El sobrevuelo comenzará a las 18:45 GMT, momento en el que las ventanas principales de Orión estarán orientadas hacia la Luna, permitiendo realizar observaciones científicas.

A diferencia de las misiones del programa Apolo, que volaban a unos 110 km de altura, Orión pasará a unos 6.545 km de la superficie lunar en su punto más cercano, alrededor de las 23:02 GMT. Desde esa distancia, la tripulación podrá contemplar la Luna completa, incluyendo zonas cercanas a los polos.

Durante el paso, los astronautas aplicarán sus conocimientos de geología para identificar y documentar cráteres, antiguos flujos de lava, grietas y formaciones del terreno. También analizarán diferencias de color, brillo y textura para ayudar a comprender mejor la composición y la historia de la superficie lunar.

Un eclipse solar visto desde el espacio

Hacia el final del sobrevuelo, la tripulación presenciará un eclipse solar: la Luna ocultará el Sol durante aproximadamente una hora. Durante ese tiempo, podrán observar la corona solar —la capa más externa del Sol— y buscar posibles destellos producidos por impactos de meteoroides en la superficie lunar.

Récord de distancia

La misión también superará el récord de distancia de la Tierra alcanzado por Apolo 13 en unos 6.600 km, llegando a un máximo de 406.800 km de nuestro planeta alrededor de las 23:05 GMT.

Pérdida temporal de comunicaciones

Cuando Orión pase por detrás de la Luna, se producirá un apagón de comunicaciones previsto a las 22:47 GMT, con una duración aproximada de 40 minutos. Durante ese tiempo, la Luna bloqueará las señales entre la nave y la red de antenas de espacio profundo.

Este tipo de interrupciones ya ocurrió en misiones anteriores y es normal cuando se depende de comunicaciones desde la Tierra. El contacto se restablecerá en cuanto la nave vuelva a estar visible.

Experimentos en el espacio profundo

Además de preparar el sobrevuelo, la misión incluye experimentos para estudiar cómo afecta el espacio profundo al cuerpo humano y a los sistemas de la nave.

Uno de ellos, AVATAR, transporta células de médula ósea obtenidas de la tripulación para analizar la respuesta del sistema inmunitario. También se recogerán muestras de saliva y se medirán los niveles de radiación con sensores proporcionados, entre otros, por Alemania.

Los astronautas llevan además dispositivos similares a relojes que registran datos de salud y responden periódicamente a cuestionarios sobre su estado. Todo esto servirá para mejorar futuras misiones.

Ajustes técnicos en la nave

Los controladores de vuelo han decidido cancelar una maniobra de corrección de trayectoria, ya que la nave sigue el rumbo previsto. En su lugar, orientarán Orión hacia el Sol para ayudar a despejar una línea de ventilación del sistema de aguas residuales.

Durante la noche se liberaron residuos al exterior para hacer espacio, aunque la operación terminó antes de lo previsto. Se están utilizando calentadores para evitar posibles bloqueos por hielo. El sistema sigue funcionando y no hay problemas graves, aunque la tripulación tiene métodos alternativos disponibles si los necesita.

Comunicaciones láser: más de 100 GB enviados

El sistema de comunicaciones ópticas de Orión ha superado ya los 100 GB de datos transmitidos, incluyendo imágenes de alta resolución.

Este sistema utiliza láser (luz infrarroja) en lugar de radio, lo que permite enviar mucha más información. Este tipo de tecnología será clave para futuras misiones a la Luna, Marte y más allá.

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